A primera hora de la mañana del 24 de abril de 1978, la historia de la Escuela Nacional de Educación Técnica (ENET Nº 1) “UNESCO” dio un paso trascendental. No fue solo un traslado de edificio: fue el cierre de una etapa cargada de esfuerzo, vocación y sueños, y el comienzo de un futuro construido con esperanza.

Aquella jornada estuvo marcada por una ceremonia profundamente emotiva. Alumnos, directivos y personal administrativo caminaron juntos dejando atrás la vieja casa de Colón Nº 9. Ese lugar, que durante 53 años había sido testigo de aprendizajes, desafíos y logros, no quedó en el olvido: al pie de sus puertas, la Asociación de Técnicos Nacionales depositó una ofrenda floral, como símbolo de gratitud y memoria.
Entre esas paredes se formaron cerca de 1.300 técnicos en las especialidades de Mecánica y Construcción. Cada uno de ellos llevó consigo no solo conocimientos, sino también el espíritu de una institución que supo forjar generaciones con compromiso y dedicación.
El sueño de un nuevo edificio había comenzado a gestarse en 1964, impulsado por los propios técnicos de la escuela, quienes imaginaron un espacio pensado especialmente para educar, crecer y proyectarse. Ese anhelo, sostenido durante años de trabajo y espera, finalmente comenzó a hacerse realidad.
El 19 de mayo de 1978 se inauguró la planta baja del nuevo edificio, marcando el inicio de una nueva etapa. Desde entonces, sus aulas no solo albergan conocimientos, sino también la continuidad de una historia que se construye día a día, con la misma pasión que impulsó a quienes soñaron con este lugar.
Hoy, cada rincón de la escuela guarda el eco de aquel traslado: un momento en el que pasado y futuro se dieron la mano para seguir educando, formando y dejando huella.